Pólvora en Chimangos
miércoles, 16 de octubre de 2013
gato liberado
Uno suele reaccionar como está acostumbrado a hacerlo, como sabe, digamos, más que como quiere. Esa es una de las leyes de la mente humana. La costumbre, la repetición, la no ruptura.
Pero por estos días ando con un poco de ayuda para concretar esa frase tan significativa. "La toma de conciencia cambia realidades".
Es sencillo de entender, pero nada fácil de aplicar.
Y mientras mi cabeza hace este ejercicio a diario, la inspiración vino del lugar menos pensado: Kathy, nuestra gata.
Tomás la agarró desprevenida, subidos los dos a la cama, y con su más tierna intención le retorció la cola. Kathy, que tiene muy pocas pulgas y acepta una caricia tras meses de largo escudriño, se dio vuelta hecha una furia, con esa cara tan felina de te corto en tiritas. Yo, testigo privilegiado de esa escena, vi en un nanosegundo cómo la gata frenó esa reacción tan instintiva, y por amor, o por compasión, no pegó el zarpazo.
Me dio orgullo. También una enorme tranquilidad por Tomi. Y días después me hizo pensar. Si ella pudo, porqué yo no.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
